lunes, 29 de noviembre de 2010

La Tinta, el Tintero y... la Batalla

El final del día no me indica nada, ni una señal de lo que esperaba. Dejo mis pertenencias en una esquina, me despojo de mi careta de oficina y una bofetada suspendida del eterno tic-tac me da la bienvenida.

Algo se me olvida, no sé muy bien el que. Tras la ducha, una cena más bien fría, un poco de música y un libro que esboza una media sonrisa. ¿Qué se supone que debo hacer ahora? Ni la más remota idea, ni tan siquiera me salen las palabras que le suelo dedicar a esta fiel sombra mía. Mucho he dejado atrás y mucho me queda por caminar, y como de costumbre, mi manía de permanecer en silencio mientras dura el viaje.

Hace tiempo que se me olvidó cómo eran las tardes en las que me quedaba mirando la lluvia rondar por mi ventana, tardes en las que el Sol se iba a la cama gritando buenas noches mientras yo me perdía entre secretos que guardaban tu nombre.

El papel y la tinta han sustituido a las caricias que nunca mujer alguna se atrevió a brindarme, la estilográfica tiene miedo de escribir, de relatar historias oscuras de noches sin Luna en donde mis sueños se suicidaron hartos ya ver como no encajaban en los planes que tiene reservados para mi la vida.

Retiro el capuchón... Abro la libreta y deslizo el plumín. Algo se me olvida, algo echo en falta... Miro a mi alrededor y caigo en la cuenta, descubro llorando en una esquina un sentimiento perdido, uno que la gente suele llamar Amor.

domingo, 21 de noviembre de 2010

La Tinta, el Tintero y... la Huida

Mis encierros mentales no son una novedad, tirarme las horas muertas dentro de mis propios mundos reales o imaginarios suelen ser el plato del día en muchas situaciones. Pero lo de esta ocasión no tiene nombre.

Pues persigo nubes de humo con mis manos abiertas, se resquebrajan en miles de palabras al intentar atraparlas. El sonido que producen contra el suelo me recuerda a un ahogado silencio, a miradas mordaces de gente encerrada en sí misma, incapaces de ver la realidad que nos esquiva, que nos evita en un absurdo intento de darle sentido a nuestra vida.

Y justo ahora cuando los días son más extraños, cuando ya no sirve mirar hacia otro lado. Ni tan si quiera me seduce la idea de pasar ni un minuto más a tu lado.

Al ponerse el Sol, me quedo en silencio cuando lo que más deseo es contarle a alguien como me siento, porque de lo único que soy capaz es de arrancarme sentimientos y lanzarlos a los cuatro vientos, o plasmarlos sobre cuadernos que nadie se molestará en leer. Sin embargo, en los peores momentos no logro cerrar la boca, con el único propósito de ahuyentar mis miedos, mientras te miro a los ojos sin tener muy claro que es lo que estoy buscando, si una salida o una muerte digna. Incluso me espero el portazo que ya se empieza a formar tras tus pupilas.

Entonces me despierto y miro las muescas de la pared que me recuerdan que una vez yo logré soñar con algo más que con un destierro entre barrotes de papel.

sábado, 13 de noviembre de 2010

La Tinta, el Tintero y... el Marco

Vaya, según veo tengo todo esto un poco descuidado. No me extraña, con la temporada Otoño-Invierno que llevo me sorprendería que lograse concentrarme en algo que no sea mi presente más inmediato.

Una parte de mi, la que sigue pensando en mundos de fantasía, en terribles aventuras que más tarde mis manos se esfuerzan por escribir, se encuentra aletargada, aguardando su momento. Aquel en el que se libere de las ataduras impuestas por una mente que no desea perder el control de una situación un tanto delicada. Una situación que incluye palabras como hipoteca, amueblar, pagos y cancelaciones... En resumidas cuentas, independencia.

Independencia, que palabra tan extraña y al mismo tiempo deseada.

Si os soy sincero, esta es una de las pocas veces en las que realizo el esfuerzo de contener mis ganas de imaginar, concentrándome en el mundo que me rodea. Debo reconocer que me resulta sorprendente, ajeno. No estoy acostumbrado a esto, a fijar mi atención en las situaciones cotidianas que vivimos cada día.

Despertarme con el sonido del despertador, ir a trabajar, regresar y revisar punto por punto aquellos objetivos que me vinieron impuestos al tomar la decisión de meterme en un piso. Realizar mis cuentas, cálculos y cábalas, dejarlo todo preparado para el día siguiente y vuelta a empezar.

Sin embargo, no todo es así, aún guardo un as en la manga: no dejo de lado el sonido del plumín al rozar la hoja en blanco. Continuo escribiendo en mis pequeños diarios, anotando, grabando en tinta azul o negra cada uno de mis locos sueños, describiendo las increíbles formas que se desdibujan bajo la sombra del viento.

Con el tiempo, el letargo se convertirá en animación suspendida. Ese momento llegará cuando toque firmar las escrituras y abra las puertas por primera vez de las cuatro paredes que me acogerán – espero – durante el resto de mi vida. Sin embargo, cuando el ciclo se complete, esa espera se convertirá de nuevo en palabras, textos y poemas escritos todos ellos de mi puño y letra.

Antes de que se me olvide, he vuelto a recibir un premio de mi amiga Sophie (
http://ciudadgriscontintesazulados.blogspot.com/). Esta vez relacionado con el mundo Manga. Sé que ya lo he dicho, pero me parece que voy a tener que inventar mi propio premio para todos y cada uno de vostr@s.



Aquí van las cinco normas del premio.

1. Poner el premio en una entrada en tu blog: Hecho.
2. Poner el nombre y el link del blog que te lo ha otorgado: Hecho
3. Poner tus 5 MANGAS favoritos:
  • Video Girl AI. Tengo la colección al completo, es mi MANGA favorito. De hecho, es la única colección MANGA que logré completar.
  • Alita, Angel de Combate.
  • Orange Road.
  • Robotech. ¿Este vale? Fue una co-producción entre Japón y EEUU.
  • Ojos de Gato.
4. Poner tus blogs o paginas de Internet favoritas: No tengo páginas favoritas, salvo los blos que leo. Suelo usar internet para navegar sin rumbo fijo.
5. Nominar a los blogs que tu crees merecedores de este premio: