miércoles, 27 de octubre de 2010

La Tinta, el Tintero y... el Zarpazo

Bloqueado, mentalmente bloqueado. Sí, damas y caballeros, digo esto mientras preparo el almuerzo para mañana. Como muchas historias de terror, todo comienza con el protagonista en su casa, tranquilo, relajado leyendo un libro en el salón. Lo que no sabe es que le están observando.

De reojo miro la eterna planta del salón, esa que no se muere ni a la de tres. Cuando entró por primera vez en la habitación sabía que tenía algo extraño, que no estaba bien. No necesita que la rieguen, ni que la cuiden las hojas, por no necesitar, no necesita ni realizar la fotosíntesis. Y por alguna razón que no llego a comprender, cada año que pasa la ves más llena de vida – o de no-vida en su caso. Se está haciendo con el control del salón, lo sé, a mi no me engaña. Aunque lo peor de todo es que por mucho que la mires, te devuelve la mirada con un “Sí, que pasa...Y no te creas que me vas a enterrar ¿eh? Así que ojito con lo que hacemos, que te estoy vigilando chaval.” o un ”Cerebrooos”... Mejor me imagino que ha dicho lo primero, ¿vale? Por mi salud mental, ya sabéis.

Trago saliva e intento no llamar la atención cuando paso por delante de la Planta-No-Muerta, pero está vez no cuela, se ha fijado en mi. Toca salir a la carrera, o todo lo que puedo correr en un pasillo de algo menos de tres metros. Cuando de repente (*Spaannnk*) recibo un sartenazo con todo el cariño y la comprensión de mi Mente Bloqueada.

Al recobrar la conciencia, veo el techo en el suelo y el suelo en el techo. Planta-No-Muerta me mira desde el resquicio de la puerta. Salvado por la campana, al menos esta vez. Enfoco la vista y Mente Bloqueada carraspea para llamar la atención – un poco más – mientras desenrolla una lista de interminables de tareas por realizar. Con voz grave va enumerando todas y cada una de ellas. Me incorporo e intento por todos los medios no hacerle caso pero, incluso mientras me arrastro hacia la cocina con un inexplicable dolor de cabeza, sigue erre que erre. Que si mira esto, que si llama a tal o a cual, que si revisa lo de más allá, que no te olvides de eso que es tan importante... Al cabo de un tiempo se queda congelada, bloqueada más bien (de ahí su nombre, que no porque sus ancestros sean los Nativos Americanos, no, es que cuando me lo propongo soy un lince), en una pose ridícula. La boca medio abierta, señalando la lista con toda la intención del mundo.

Lleva así un par de semanas, Planta-No-Muerta también, y yo me estoy empezando a mosquear – por culpa de Mente Bloqueada – y a acojonar – por culpa de Planta-No-Muerta. Porque cuando me ocurre esto, no dejo de pensar en la lista de las narices, hasta que me saturo y me uno al club de los bloqueados, como miembro honorífico número dos.

Como aún me esperan unas cuantas semana de intensa actividad, estoy por devolverle el sartenazo a ver si con eso se despierta. Aunque pensándolo mejor, casi que no. Mi mente – ¿o era mi cabeza? No estoy seguro – ya lleva encima bastantes golpes como para que le añada una muesca más. Calladita está más guapa, en verdad. Así aprovecho y ordeno un poco a Mis Ideas que están manga por hombro y por su culpa no me puedo concentrar.

Antes de terminar, quisiera añadir que justo al cerrar la puerta de la nevera Planta-No-Muerta me observa desde el final del pasillo (¿?), no sé si es que ha olido la comida de mañana, si quiere acojonarme – algo que ya ha conseguido – o es que ha tomado la decisión de acompañar a Mente Bloqueada mientras dure su letargo. Lo único que me ha quedado claro es que esta noche voy a dormir con la puerta bien cerrada.

miércoles, 13 de octubre de 2010

La Tinta, el Tintero y... la Frase

Llevo tropezándome con el Tiempo unas cuantas semanas, y no porque yo quiera, no. Me tropiezo con él porque el muy cabrito me hace la zancadilla cuando mi imaginación se detiene en la primera sonrisa que pasa junto a mi.

Si no fuera porque todos los proyectos que tengo entre manos están tirando cada uno por su lado, me importaría un carajo que el tiempo me pusiera la zancadilla, me diese una colleja o intentara robar mi cartera.

Y es que damas y caballeros, esto ha cambiado. Mi cosmo-visión – que suena así como muy chulo – ya no aguanta más las largas letanías de entradas y letras con ese regusto a melancolía. Hasta tal punto, que cuando lo intento me arrea un puntapié en la espinilla de mi conciencia, recordándome que mi querido Tiempo no está ni para chanzas ni para bromas. Que esas bonitas historias de amor - o desamor - han pasado a mejor vida y mejor que me centre en lo que tengo entre manos. Ya tendré un lugar para que mi mente sueñe con todo lo que le de la gana, como si se quiere pasar días enteros tomando café con chica que ni siquiera sabe que existes o que te ha visto pasar por delante una sola vez.

Ante todo, que no cunda el pánico, porque ya es lo último que me tenía que cundir para que mi querido maestro de ceremonias se diese por satisfecho. Más que nada porque podría imaginar que se está fraguando una conspiración en mi contra con una trama tan retorcida como los rulos de la vecina del 5º A. Una de esas - conspiraciones, que no vecinas, pero que también existen - que cuando abres la puerta un día cualquiera te grita: “¡¡¡Sorpresa!!!”, y del susto ves como tu corazón se va de fiesta con tu lengua por matasuegras dejando el portón de tu boca abierto de par en par.

Mientras tanto yo sigo con mi sopa de letras - de qué iban a tratar mis proyectos si no –, deleitándome en formar palabras y frases al borde del plato, rehuyendo la mirada de aquellos profetas falsos que intentan venderme a toda costa una vida ordenada, corporativa, llena de trajes y corbatas. Una vida que ya han vivido otros antes que yo y que por mucho que se esfuercen ni me apetece ni me quiero seguir los pasos de gente que le gusta no tener corazón.

miércoles, 6 de octubre de 2010

La Tinta, el Tintero y... el Cuatro

Hoy toca jugar un poco. Me lo ha dicho mi amiga Sophie y para estos temas lo que dice va a misa. :)

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1. Una vez nominad@ tienes que poner el link del blog que te ha nominado.

http://ciudadgriscontintesazulados.blogspot.com

2. Nominar a cuatro personas:

Como soy así de espléndido me voy a saltar este punto. Si queréis cuento hasta cuatro, pero por mi parte nomino a todo el mundo que quiera jugar.

3. Hacer saber a esas personas que las has nominado.

Una tarea épica, creo que me la voy a saltar también teniendo en cuenta que acabo de nominar a todo el que desee jugar.

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4 Cosas que siempre llevo en el bolso:

¿Bolso? Pues empieza bien este juego... Como mucho puedo decir que o llevo bandolera o ropa con muchos bolsillos.

-Teléfono móvil.
-Las llaves de casa.
-Intento llevar o una navaja multiusos o una linterna (pequeña, eso sí).
-Una moleskine y estilográfica (únicamente si tengo espacio).
-Tabaco.

(Aquí son 5, lo sé, pero una de ellas depende del espacio que tenga en ese momento)

4 Cosas favoritas de mi habitación:

-Mis libretas moleskine.
-Mis libros.
-Mis estilográficas
-Mi HOTAS para cuando le doy a los simuladores de vuelo.

4 Cosas que me gustan ahora mismo:

-Escribir.
-Leer.
-Las navajas multiusos y las linternas.
-El clima frío.

4 Cosas que siempre he querido hacer:

-Pilotar un avión.
-Saltar en paracaídas.
-Explorar un castillo/mansión/pueblo abandonado en mitad de una noche de tormenta (linterna con pilas incluida).
-Visitar todos los lugares que posean algún tipo de leyenda.

4 Cosas que no sabías de mí:

-Adoro dormir con cojines sobre los pies.
-Me encanta el terror y si hay zombies de por medio... Mucho mejor.
-Soy muy, pero que muy, tímido con las personas que no conozco.
-Soy maniático a la hora de organizar un texto. Me gusta tanto que se lea como que se vea bien.

4 Canciones que no me puedo quitar de mi cabeza:

Esta de nuevo me la salto, más que nada porque suelo escuchar mucha música. En especial en el trabajo o cuando estoy haciendo tareas por casa. No sabría decir que cuatro canciones no me puedo quitar de la cabeza.

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Y con esto y un bizcocho... A ver quien se anima a seguir jugando.

martes, 5 de octubre de 2010

La Tinta, el Tintero y ... el Sunshine Award

Mi amiga Susurros de Deseo me ha otorgado un premio, así por las buenas y porque piensa que me lo merezco, todo sea dicho. Tal premio no es ni más ni menos que el Sunshine Award.




Los que me conocen saben de sobra que no sé reaccionar muy bien ante los halagos y cumplidos pero en esta ocasión he de agradecer a Susurruos de Deseo que me haya considerado para este pequeño, y a la vez inmenso, regalo.

Para cumplir con la tradición blogera de este premio, ahora me toca a mi otorgarle el premio a otros 10 Blogs, pero como me parecen muchos, y en esto coincido con Susurros de Deseo, presentaré la lista de blogs que considere oportuna.

- QuiteBrown: Me fascina la manera que tiene de describir el día a día a través de un caleidoscopio muy particular.

- Estefanía Álavez: Por la genial sencillez que tiene de contar sus historias. Fascinante.

- Sophie: Porque es una persona con una energía inimaginable, y porque lo plasma de tal forma que no puedes parar de leer.

- Kinyla: Aunque hace tiempo que no actualiza, de siempre me han gustado su historias y su manera de ver el mundo.

- Liv: Desgarradora prosa, no puedo añadir más porque sobraría.

Sé que me dejo muchos sin mencionar, tan sólo tenéis que echar un vistazo a Mares de Tinta y otras columnas de enlaces para ver que el mundo está lleno de gente que aún tiene mucho que decir.

domingo, 3 de octubre de 2010

La Tinta, el Tintero y... el Chapuzón

De cuando en cuando resulta que a la vida le da por girar 154º con 42', no da el típico giro de 180º porque sería bastante previsible, y te encuentras de cara con situaciones se supone son de las más normales pero que en ese preciso instante ni te atreves a comprobar el suelo que pisas del vértigo que tienes.

La cuestión es que ha dado comienzo una carrera para recorrer bancos e intentar conseguir una hipoteca. Una avalancha de papeleo legal de un día para otro y me siento como si estuviese cantando bajo las leyes, sin entender ni media palabra y para colmo con unas clausulas que me hablan sobre que tengo el resto de mi vida para pagar, ojito con lo que haces con tu vida laboral y ay de ti chaval como no puedas llegar a pagar esto. Entre tanto, como Sinatra, pero un pelín más torpe, mantengo el ritmo del bla bla legal y muevo mis caderas al compás de consejos familiares, de amigos y de cualquiera que se quiera pasar.

Lo cierto es que estoy decidido, pero no dejo de tener esa sensación de intranquilidad. Por un lado, me imagino, por fin, ese espacio tan deseado. Mi pequeño rincón en donde poder disfrutar de todas y cada una de mis manías. Ya sabéis, respirar libertad – libertad bajo vigilancia bancaria, eso sí – y sobre todo, conocer en persona a esa palabra que suena tan rara: independencia. Llegar un día cualquiera, después de una jornada laboral cualquiera, abrir la puerta y notar que un silencio acogedor te da la bienvenida.

Al estar metido de lleno en esta situación he dejado de lado ciertos aspectos de mi vida cotidiana – recordad lo de los dos pies, la realidad y la ficción –, ya que toda mi atención está puesta en cada uno de los pasos necesarios para que al final pueda decir eso de tener una casa en propiedad. No voy a comentar nada sobre lo de estar jodido el resto de tu vida pagando a un banco porque no me apetece y porque es algo que todo el mundo sabe.

Mi imaginación se encuentra a medio gas por motivos obvios. No me gustaría que por un desliz o un despiste – bastante habituales en mi – cometiera algún fallo y todo esto se fuera al traste. A medio gas significa que sólo cuando me he quitado de en medio las lecturas bancarias me permito el lujo de dejar volar de nuevo cada uno de mis sueños. Eso sí, al sonar el timbre del recreo paso lista para comprobar que no se ha perdido ninguno por el camino.

Al otro lado, se encuentran bien cogidos de la mano, la famosa realidad y la intranquilidad que me ha estado rondando estos días. Se cuentan chismes y secretitos y, siendo sincero, no me gusta un pelo. Por su culpa – o por su ayuda – me he tenido que concentrar más de lo necesario, con lo a gusto que estaba yo entre nubes y sueños de papel. Como poco, les he de agradecer esta nueva experiencia, esta nueva situación tan desconocida para mi y que poco a poco estoy aprendiendo a resolver.