miércoles, 30 de marzo de 2011

La Tinta, el Tintero y... la Piedra

Que sí, que sí, que sigo vivo aunque ni mi sombra quiera ya bailar conmigo. Que me sigo perdiendo por el mismo camino mientras mis estilográficas continúan con un doble y laberntíco juego de “Lo confieso ahora que no estás atento.”

Con sus cálidas letras, con susurros llenos de deseo, con sus historias de amores incompletos. De miedos, pensamientos que levantan muros de hielo mientras recorro de puntillas el borde del precipicio que separa ensoñaciones rebosantes de lujuria de la sencilla mirada que tanto te busca.

Hablan también de historias de terror, de pánico mezcladas con algún que otro proyecto que sigue creciendo apartado, escondido, aguardando a que llegue el momento. Con sus dioses malditos, hechicería de final incierto y ciudades en las que, al ponerse el sol, se pueblan con seres que creen que la luz del Sol es un mito, un cuento de viejas para inspirar temor.

He de decir que mi casa, poco a poco se llena con mi inspiración. Cada fin de semana, o cuando el tiempo suelta su correa, me acerco para dejar mi huella. Con una discreta librería, con un cuadro, con mis libros que tantas leyendas me han contado... Con las ganas de encontrarme tu ropa interiror esparcida por el salón.

lunes, 21 de marzo de 2011

La Tinta, el Tintero y... la Embarcación

El tiempo de esconderme entre la sombra que deja tu pelo se ha terminado. No más asaltos corsarios en el rellano de portales cuyo nombre he olvidado. Puede que sea porque porque estoy cansado de buscar pedazos de mi corazón entre los bordados de tu ropa interior.

O puede que ya no me conforme con esas medias tintas con las que riego las despedidas, las mismas que me reciben con los brazos abiertos nada más abrir mi nuevo hogar. O quizá sea porque mis ojos deseen mirar más allá, más lejos de lo te puedas llegar a imaginar. A lugares construidos con la tela de mil mares, la misma con la que soñaba arroparte; y al despertar buscar una sonrisa que lograse eclipsar todo lo demás.

El reloj apremia, y es hora de explorar regiones que nunca existieron y nunca existirán. De adentrame en ciudades malditas, en las que si te atreves a poner un pie dentro, te condeas con la misma facilidad que me condenaron tus besos. Lo primero, repasemos el equipaje: ninungo de tus recuerdos. He de moverme ligero. Algún cuaderno, y la brújula que cambia cuando lo hace el viento.

Y si alguna vez, la brisa me devuelve el perfume con el que mis labios recorrian tu cuerpo, lanzaré una moneda al aire. Si sale cara puede que me haya quedado dormido entre la llema de tus dedos, si sale cruz, entonces... Entonces mis besos continuan buscando los tuyos, pero se abandonaron entre tu cabello...

miércoles, 9 de marzo de 2011

La Tinta, El Tintero y... la Cadena de Amistad

Con un poco de retraso - esto de no tener tiempo es un asco. - vengo para colgar otro premio más, sí de nuevo mi amiga María Observa  me ha otorgado el premio: Cadena de Amistad.


Y es que gracias a esto de Internet y el pequeño mundo de los Blogs, llegas a conocer a gente, tanto a través de sus escritos como en persona, con las que creas vínculos especiales. No sólo por tener en común este pequeño vicio de escribir, si no por muchos otros.

Personalmente siempre me ha sorprendo esto de "conocer gente" que se encuentran a cientos de kilómetros de ti y que están como quien dice a un click de distancia. Este premio lo podéis colgar todos aquellos que se pasen por mi blog, pero aún así pondré una pequeña lista de agraciados. :)

- Susurros de Deseo
- La Soledad en las Trincheras
- Estefanía Álvarez
- Quiet Brown
- Haciendo las Américas
- La Estela del Mig
- Sin Melatonina
- Yemaya
- Me dijeron que en el Reino del Revés nadie Baila con los Pies

miércoles, 2 de marzo de 2011

La Tinta, El Tintero y... el Sinónimo

Resulta que me he levantado con el pie izquierdo. Y ya no creo más ni en tus cuentos, ni en sus besos, ni en profetas que me digan que todo es un sueño.

Suficiente tengo con cargar el tormento que dejan atrás las largas noches de invierno. O con acabar de una vez el rompecabezas de las duchas frías y las cervezas medio vacías. Digamos que me he cansado de tener que dar explicaciones a los gestos ajenos que nunca entendí. De descifrar miradas sobre un papel no llegue a escribir y de contartelo todo con una sonrisa que, sin venir a cuento, despreciabas porque me perdía entre las páginas de los libros que daban forma a tus sueños.

Si intentas llamar a esta puerta, no conseguirás nada más que el eco mudo de una despedida. Aunque me encuentre a tan sólo un paso de tu conciencia divina, de tu arrogancia y tu soberbia que tantas y tantas veces me tendían la mano para enjuagar un poco esa conciencia que tan rápido se diluía en cuanto pasaba el primero vendiendo leyendas sobre cuerpos perfectos y amores tan eternos como un pestañeo.

Mis libros, mis historias sobre casas encantadas, sobre espíritus que agonizan entre los vivos y los muertos, sobre héroes de medio pelo, sobre heraldos y sobre caballeros. Mis letras en cuadernos negros, junto a mis esilográficas que no tienen tiempo ni para el bocata del recreo. Todos ellos serán los encargados de contar mis secretos y de velar por mis sueños.