miércoles, 12 de enero de 2011

La Tinta, el Tintero y... el Cenicero

Primera entrada del año. Tras pasar las vacaciones dedicadas exclusivamente a mi casa regreso a la normalidad. O lo que se supone que es la normalidad.

Debo decir que, aunque parezca mentira, en esas dos semanas, sin que haya vivido grandes acontecimientos, mi forma de ver el mundo ha cambiado un poco. Terminé el año un poco agobiado por la situación. El piso, la hipoteca y hacer frente durante algún tiempo a todos los gastos relacionados consiguieron que mi perspectiva se tornase un poco más gris.

Un tiempo después, dos semanas para ser exactos, logré centrarme y salir de esa extraña niebla que me envolvía. No voy a caer en los tópicos fáciles y recurrentes sobre afrontar una nueva etapa, ver la vida de color de rosa o sobre la búsqueda de la felicidad está en levantarte de la cama dando un salto mortal.

No, por el contrario no voy a esperar nada, seguiré como me gusta ser, y si cambio será porque yo quiero cambiar. Seguiré rodeado de libros, de historias de terror, de mis estilográficas y mis libretas para contar todo lo que vivo y todo lo que me surge del corazón. Para el resto, mi fiel blog, que ya he perdido la cuenta de las entradas que publiqué en nombre de esa desconocida que aún no me ha prestado su corazón.

Si alguien todavía dudaba, esa desconocida ni tiene nombre ni tiene apellidos, pues me gusta imaginar historias tras un cristal y escribirlas sobre el vaho que empaña mi soledad. Historias mezcladas con la realidad, removidas, que no agitadas con no poca fantasía.

Si te quedas con ganas de más, puedes intentar buscar una mirada triste entre la gente de la gran ciudad. Una mirada que, tal vez, salga a tu encuentro. Esta vez para jugar a Beso, Verdad o Atrevimiento.

6 comentarios:

MARIA dijo...

Vienes pisando fuerte compañero, menuda pedazo de entrada. Ante todo feliz año y un beso.

Yo creo que esa es exactamente, la mejor forma de emprender una nueva etapa. Lo que quieres que suceda, podria encontrarte algo más tarde, pero también perdería la ocasión de descubrirte.

El último parrafo de la entrada es magnifico, lo tenía que decir. ¡Pura prosa poética!

"puedes intentar buscar una mirada triste entre la gente de la gran ciudad. Una mirada que, tal vez, salga a tu encuentro. Esta vez para jugar a Beso, Verdad o Atrevimiento" (¡me lo apunto!)

Besos.

Juancho dijo...

Por algún lado tendré que empezar, y que mejor que por uno mismo. :)

A ver si en estos días me pongo al día - nunca mejor dicho - con vuestros respectivos blogs... =D

Me alegra que te haya gustado tanto el último párrafo. =)

¡Un beso!

Te susurraré... dijo...

Me gusta leerte así, animado, emprendedor, optimista incluso.

Juancho dijo...

O como dicen en mi empresa... Pro Activo, aunque esa palabra me suene a Producto Lácteo. :P

¡Un beso @Te Susurraré!

Estefania Álvarez dijo...

Me ha encantado tu primera entrada del año (por fin tengo tiempo, no solo entrar al correo y al twitter!).

Lo del salto mortal en la cama, es una buena idea. Cuidado con los tropezones, no vayamos algo dormidos y empecemos con el pie izquierdo.

Año nuevo vida nueva. La felicidad está solo en ti :)

Si veo un rostro triste que anhela sonreír, me acordaré de ti y le devolveré la sonrisa :)

Un beso!

Juancho dijo...

Cierto, la cuestión es no dar de lado aquello que te gusta y hace que te sientas bien... =D

Sea lo que fuere.

Y ahora soy yo el que no tiene tiempo para casi nada :(

¡Un beso!