domingo, 24 de abril de 2011

La Tinta, el Tintero y... el Tacón

Que no aprendo, que me es imposible controlar el Tiempo. Aparte de ver como corretea sin collar y sin dueño, todo lo que puedo hacer es intentar evitar es perderle de vista para que no se esconda de nuevo.

Aunque parezca que tengo todo esto un poco abandonado, no es así. Como hasta la fecha desconozco si existe alguna oferta para añadir más horas al día me resulta imposible abarcar todo lo que deseo hacer. Las semanas se pasan volando, tan rápido que lo único que me recuerda que he cambiado de mes son las cuotas de mi hipoteca y alguna que otra factura.

La mudanza, a falta de más dinero, va sin pausa pero sin prisa. Mirar y volver a mira tiendas, hacer mis cábalas y mis números para evitar que mi economía se vaya al pique llenan mis horas. Cuando no estoy de tiendas. Estoy con mis tonterías, ya sabéis. Ahora me ha dado por mejorar mi caligrafía. Aquí el que se aburre es porque quiere.

Las peores semanas, no levanto cabeza. Más que nada porque alguien inventó una palabra llamada Cansancio. Y, a parte de inventarla, me la está aplicando a base de bien. Trabajo, mi casa, mis aficiones. Me estoy estirando tanto que no doy más de mi.

Por contra, y para quitarme una espinita que tengo clavada, estoy preparando otro relato de corte similar al Vestido. Espero poder terminarlo en un tiempo prudencial, aunque lo tengo avanzado.

A todo esto, ¿sabéis lo que me gusta de mi nuevo hogar? El silencio. Podrá parecer un poco anti social, pero cuando tienes unos vecinos cuyo nivel de conversación es similar al grito... No os podéis imaginar cuanto se agradece un poco de paz y tranquilidad.

7 comentarios:

Estefania Álvarez dijo...

Yo a veces pienso que lo único que necesito es silencio...

Por ejemplo, me gusta comer en silencio. No que la gente no hable, sino que no paren de conversar conmigo, sacando temas sin parar sin darse cuenta de que ni siquiera respondo.

Cuando llego a casa me gusta relajarme... Por suerte mi casa es tranquila :) (lo bueno de vivir en un pueblo).

Ahora te toca disfrutar, dedicar un huequito para ti cada día :)

Un abrazo.

Juancho dijo...

Yo sin embargo, me he acostumbrado a comer callado. :P

Aunque también hablo si hay conversación.

Cierto, yo comparto tu opinión sobre llegar a casa y desconectar con todo.

Un abrazo!

Te susurraré... dijo...

Si te enteras de cómo añadir más horas al día, por favor por favor avísame.
Besitos.

Yemaya dijo...

Entiendo perfectamente que quieras disfrutar de ese silencio, la verdad es que es necesario sentir esa tranquilidad del hogar y no estar escuchando vecinos gritones.
Es complicado poder aumentar las horas, más bien parece que se van acortando día a día, es una pena..
Besos y susurros dulces

Juancho dijo...

@Te susurraré. No te preocupes que cuando me entere te lo haré saber. Mientras tanto, no intentes pintar más horas en el reloj... Lo he probado, no funciona.

¡Un beso!

@Yemaya No veo el momento de llegar... Y no escuchar nada, absolutamente nada.

Yo no sé ya ni lo que hago para que se me caigan tantas horas de los bolsillos, la verdad.

¡Un beso!

pilar dijo...

me encanta como escribís, sé que estoy leyendo anecdotas diarias y cosas rutinarias, pero me encuentro leyendo un relato tan armonioso que no se si estoy leyendo una novela o un poema...
en cuanto al tiempo, ya casi es mayo y siento que ayer fue enero, no sé si eso será bueno o malo...
besos :)

Juancho dijo...

Bienvenida a La Tinta y el Tintero Pilar!

Muchas gracias por tu alago! :)

La verdad es que si, la rutina a veces te obliga a no mirar el calendario y cuando te quieres dar cuenta... Otro año más que tachar.

¡Un beso!