sábado, 18 de junio de 2011

La Tinta, el Tintero y... el Césped

Reaparezco, sólo un momento. Asomo la cabeza de entre las muchas tareas que asolan mi pensamiento, cojo aire y me zambullo de nuevo.

Sí, sigo vivo pero sin tanto tiempo. Miento, sin tiempo no. Con el mismo pero ahora distribuido entre más momentos. La casa, afortunadamente, me da ciertos respiros. Ahora que está al alcance de mi mano, pienso que es hora de realizar ciertos cambios.

Me resulta curioso, ya que hasta ahora nunca me lo había planteado, al menos de manera tan formal. Siempre deambulando, entre sombras, callejones repletos de momentos que me asaltan en el momento más inesperado. Encerrado entre paredes y situaciones que jamás hubiera imaginado.

Sin embargo, ahora, cada vez que doy el siguiente paso, lo tengo más claro. Da lo mismo, no importa cuantas veces intente negarlo. Incluso sabiendo de ante mano que todos mis miedos anhelan hacerse con el control para que no escape, y sea capaz de dar rienda suelta a un alma agotada de luchar contra tinieblas y penumbras. Hastiada de escuchar las mismas mentiras agridulces de mundos y sociedades distantes y frías como tus miradas los Jueves por la tarde.

Me da igual que ya no quieras agarrarme de la mano, ni tan siquiera que tu sombra se aparte de mi cada vez que cruzo por tu lado.

Después de tantos años, te juro que he llegado a odiar papel en blanco cuadriculado.

2 comentarios:

Valentina es así. dijo...

Vos sabés que leer esta entrada con Brassens cantando de fondo ha sido de las mejores cosas que he hecho.
(Y no exagero) (tanto).
A fin de cuentas, gracias.

Juancho dijo...

Bienvenida a La Tinta y el Tintero Valentina.

Vaya, no conozco a Brassens. Tendré que escuchar algo. :)

Muchas gracias a ti por leerme y por que gustarte mis escritos.

Un beso!