lunes, 1 de febrero de 2010

La Tinta, el Tintero y... la Celosía

Cuando nadie me ve, rodeado por el tiempo, el mismo que se encarga hacerme olvidar y me obliga a recodar cada uno de mis pecados. Cuando nadie me ve, imagino cómo sería una vida malgastada por ponerla a tu lado. Cuando nadie me ve, sueño que una vez no fui yo el culpable del portazo que dio mi corazón, dejándome allí tirado.

Contra una pared, me he visto escribiendo mil historias, ríos de tinta que describen cada una de mis vilezas, mis sacrificios, mis quimeras por un mundo al que no pertenezco. Nadie las has leído y nadie las leerá, textos ocultos que describen la cruda realidad. La de un fugitivo que, obstinadamente, se niega a buscar su lugar. Recorriendo calles y vicios, intercambiando sonrisas y besos traslúcidos por un puñado de confesiones en las que ya nadie desea creer.

Todo se consumió tan rápido que nadie tuvo tiempo de reaccionar. Nubes de humo, cicatrices enmarcadas con una risa mal dibujada. Cuartos vacíos de contenido y hojas en blanco profanadas por los lamentos de una mano que se dejo arrinconar por tu tacto. Una soledad que ni siquiera importa a las sombras. Hastiado de regresar sin relatos que contar. Con los bolsillos llenos de sueños que nunca terminaron de cuajar.

Agotado, me acurruco en el lado más oscuro y helado de mi lecho, declarando como último testimonio que jamás he dejado de ser ese niño inquieto y solitario que decidió no parar de soñar porque tenía miedo de crecer sin nadie a quien amar.

2 comentarios:

Poeta frustrado dijo...

Esas palabras nacieron del alma.
Yo también he decidido no dejar de soñar, pero cuán bien es cuando no sabes si es un sueño tu realidad.
Abrazos.
PF

Juancho dijo...

Tienes toda la razón, Poeta Frustrado, llega un momento en el que no sabes con certeza si sueñas o es realidad. Y en ese preciso instante has de tomar una decisión...

Abrazos. :)