lunes, 25 de julio de 2011

La Tinta, el Tintero y... la Definición

El sombrero me lo quito ante muchas situaciones que he visto, que he vivido. Lo guardo cuando no quiero saber nada del mundo. Cuando me canso de ver como mucha gente es capaz de esgrimir argumentos en contra del mundo para luego no salir de su maldito ombligo.

Hace tiempo que me olvidé cómo es eso de ser un cruzado en pos del “buen hacer”, de ser un gran amigo que ni llama ni se deja ver. De dar lecciones sobre la vida, el trabajo, el amor. Ni puedo ni quiero poder. Las lecciones se ofrecen como moneda de cambio, y mi, si te soy sincero querida, vuestras conferencias desde lo más alto del escenario, me importan un rábano.

Me quedo con mis sombras, del pasado o del medio día, con esos amores inventados. Con mis tardes tumbado, leyendo o dibujando nubes en un techo pintado de blanco. Con mi música, mi cuadernos, mis ganas que se duchan por cuarta vez en lo que va día. Y me quedo mudo ante historias de la vida que desconozco como han de ser vividas. Sin embargo, me río de mi mismo, del payaso bobalicón que se refleja cada mañana en el espejo. De ese que no sale de sus libros, que no entiende nada sobre comportamientos sociales más allá de unas cervezas y unas risas en los bares.

6 comentarios:

Estefania Álvarez dijo...

Pensé durante todo el día en lo que escribiste. Y es que yo últimamente me siento más antisocial que de costumbre, más cansada de todo, aburrida de estar entre personas que no comparten tu forma de ver.

Si no valoran cómo eres, no te merecen. Uno se cansa de intentar que vean el mundo de otro modo, pero si quieren seguir sus vidas como si la vida no diera más de sí, es su elección, no la tuya.

Desde aquí te apoyo. Debemos pensar en nosotros mismos. A veces nos sentimos solos, pero en ocasiones no podemos hacer nada más y es preferible tomarnos un descanso del mundo que quedar subyugado por él y perdernos a nosotros mismos.

Vaya, suena algo antisocial. Pero debemos cargarnos las pilas si queremos seguir adelante, y para eso se necesita un reposo de vez en cuando.

Quizá el equilibrio se encuentre con las personas adecuadas. Es eso o ponerse permanentemente una venda en los ojos.

Besos y ánimos.

Juancho dijo...

!Gracias por los ánimos!

Eso de perdernos a nosotros mismos me ha gustado. En verdad, esta temporada esta siendo extraña. Por lo que veo, más que nada...

Pero como bien dices, nada mejor que buscar el equilibrio, empezando por uno mismo. =)

¡Un beso!

MARIA dijo...

Bueno el sentimiento tristemente es mutuo. Como decian en expediente X, "la verdad está ahí afuera", pero lo cierto es que a muchos no nos gusta esa verdad. Supongo que el truco es mirar hacia dentro, y de vez en cuando despacito para afuera. Un besote gordo coleguilla!. Muackkkkkkkkk.

Juancho dijo...

La verdad está ahí fuera... Pero no sé muy bien donde :)

Intentaré eso que dices a ver que tal me va =)

¡Un beso!

Anónimo dijo...

pucha habia escrito el medio texto y se borro :/
jajajaj
bueno lo que habia puesto en pocas palabras es que no podemos convencer a todas las personas de lo que creemos correcto, alfinal y al cabo debemos aceptar y tolerar sus formas de ver la vida, lo importante es aceptarse y valorarse uno primero para desde alli hacer algo por el mundo o algo por mejorar, si es eso lo que buscas.
Aceptando y respetando al otro... pero para eso hay que comenzar con uno mismo... Suerte saludos

Juan Manuel Redondo dijo...

Bienvenid@ a La Tinta y el Tintero!

Muy cierto lo que dices, es difícil, si no imposible cambiar el punto de vista de las personas.

Lo que sucede, es que a veces resulta incomprensible (desde mi punto de vista) el modo de actuar de la gente.

¡Un saludo!