domingo, 5 de septiembre de 2010

La Tinta, el Tintero y... la Cadena

Estos días he rechazado varias entradas. Escritas, repasadas y, finalmente, descartadas. La razón no la tengo muy clara. Un ovillo de pensamientos bota de lado a lado dentro de mi cabeza, y yo, cual gato hipnotizado le sigo e intento dar caza mediante inútiles zarpazos.

Pero haré un esfuerzo y lanzaré el ancla de mi conciencia con la esperanza de detener momentáneamente este errático paseo. Una vez detenido, tomo aire y repaso lo sucedido hasta ahora.

Si algo me define, si una característica destaca de entre todas las demás, es mi posición ante el mundo. Con un pie en la realidad y otro en la imaginación.

No suelo mantener una conversación fluida sobre los asuntos que me rodean. Digo no suelo, pero tampoco rechazo una buena charla sobre el tema que sea. Más bien intento que el mundo no me devore. ¿Qué se ha roto el grifo del baño? Bueno, tiene arreglo ¿no? ¿Que mi jefe es un auténtico cero a la izquierda? Me muerdo la lengua, porque está claro que esta especie es legión y no me aplicaré el cuento de “Si no puedes con ellos, únete a ellos”. ¿Que en un despiste me he cargado la sujeción del capó de mi coche? Pse, el mundo no se ha acabado.

Algunas veces me pregunto, cómo es posible que la gente encuentre la felicidad ahogándose en pequeños vasos de agua. Quejándose de que la lluvia les moje, que el Sol les caliente o de que el agua aplaque su sed. Sin embargo soy consciente de que esto no son más que apariencias. Anuncios expuestos en los letreros luminosos de sus almas. De puertas para adentro cada cual pensará y actuará de una forma que ignoro. Aunque no se porque, me da en la nariz que alguien que sólo es capaz de hablar de fútbol, de programas del corazón y se burla abiertamente de las personas que no siguen ese camino, no disertarán sobre la Critica de la Razón Pura durante la hora del té en su salón. O sí, vete a saber.

Este es mi pie en la realidad. Más observador que actor. Miro lo que me rodea y priorizo sobre lo que me interesa – como cualquier hijo de vecino –, con la única salvedad de que mis intereses suelen irse por la tangente pasando de todo el mundo. La gran mayoría de mis opiniones me las guardo y cuando alguien me pregunta pues las suelto, que remedio. Que tampoco soy un observador mudo.

El pie pisa la tierra de los sueños es otro cantar. Me pierdo en historias, cuentos y leyendas. Algunas las escribo y otras, simplemente, pasan, saludan y se van. Las que mas suerte tienen son plasmadas en papel – el de toda la vida o digital –, otras vienen con un poco de realidad debajo del brazo. Y las mejores son las que, con los pies descalzos, saltan con toda la intención sobre los charcos de lluvia que se forman a mi lado. Soy capaz de soñar despierto, pero hasta tal extremo que me cuesta horrores regresar al mundo de la vigila.

Algunos han podido comprobar que ciertos días es muy difícil seguirme el ritmo, mi mente se dedica a saltar de manera aleatoria de un mundo a otro. Y tan pronto estoy hablando de todo un poco como, aprovechando la primera pausa, me quedo callado, con los ojos buscando algo que no se encuentra en el plano en donde nos encontramos. Y, sin venir a cuento, cambio de tema, de estado de ánimo o de conciencia, tan rápido como cambia de dirección el viento.

Me parece que es hora de levar el ancla, que ya me he aburrido de estar tanto tiempo en calma. Porque me he dado cuenta que en uno de los bolsillos de mi pantalón se escondía un viejo mapa, con una gran X dibujada y me está picando la curiosidad...

12 comentarios:

Te susurraré... dijo...

Pues yo creo que precisamente eso te hace interesante. Que tengas un pie en la tierra y una prodigiosa imaginación que te permita ver más allá de donde se acaba tu propia nariz.
Ya nos dirás dónde te lleva la X del mapa.
Besos

Juancho dijo...

Lo malo es cuando se supone que tengo que estar atento a algo que pasa a mi alrededor y resulta que estoy con ambos pies puestos en la imaginación... :P

Cuando descubra que es esa X os lo contaré.

Un besazo!

Estefania Álvarez dijo...

Hola Juancho :)

Entiendo muy bien lo que dices, aunque supongo que es porque siempre me he visto rodeada de gente que hace un drama de la situación más tonta, y encuentro que si algo no tiene solución, por mucho que te cabrees, no vas a conseguir nada. Si todos los problemas fueran así, ¡aleluya! No vale la pena siempre estar enfadado, aunque quizá se deba a que prefiero ser tranquila. Todo el mundo va muy estresado, cada día, a cada hora. ¿Es así como realmente quieren vivir sus vidas?
La vida es demasiado corta para estar siempre preocupado.

También me gusta la frase de ser observador antes que actor. Quizá eso defina al escritor.

Lo de pasar de un tema a otro sin lógica alguna ¡lo entiendo muy bien! Yo creo que es porque siempre pensamos muchas cosas a la vez... Y nuestra mente viaja más rápido. La lógica está en nuestras cabezas, y cuando hablamos quizá no parezcamos del todo coherentes...

Un saludo :)

Estefania

Juancho dijo...

Hola Estefanía! Bienvenida a La Tinta y el Tintero.

Yo reconozco que me preocupo... Sí, pero al menos no sobre los mismos temas machacados hasta la saciedad. Cada cual tiene sus manías.

Y los saltos... A veces desesperan al más pintado, pero te puedo asegurar que muy pocos se aburren cuando lo ven de primera mano. ;)

Un saludo!

Poète dijo...

Yo llegué acá a través del blog de Estefania, jajaja...

Personalmente, soy de esas personas que si hay una catástrofe, tienen toda la sangre fría para reaccionar, y que si les pasa algo mínimo, pierden los nervios. Sí, soy rarita...

Estoy de acuerdo con Estefania en que muchas veces el pensamiento va más rápido, me pasa de querer decir algo, mi mente cambia de opinión, y digo cosas como "frisco" en vez de frío o fresco xD

Supongo que eso de ser observador tiene qe ver con ese pie en la tierra de los sueños, con esa tendencia qe tiene la gente qe crea, a no pertenecer a ninguno de los dos mundos, ni el real ni el irreal, porque una parte de sí siempre está en el otro...

Voy a seguir vichando tu blog, un beso!

Juancho dijo...

Bienvenida a la Tinta y el Tintero Poète!

Una reacción muy curiosa, pero eso simplemente quiere decir que tus prioridades son otras. Sólo eso. :D

Lo de atropellarme al hablar a mi también me pasa de vez en cuando. En especial cuando quiero decir muchas cosas a la vez.

Un beso!

Estefania dijo...

Mi madre suele mezclar frases hechas y dichos y le salen cosas realmente raras :S xd

Juancho dijo...

Jur O_o

Entonces tu madre jamás dejará de sorprenderte. xD

Estefania Álvarez dijo...

Resulta divertido jaja Te quedas, eing? Ahora lo hace menos, por eso... :S

Juancho dijo...

Pues una pena, porque para poder hacer esas mezclas tu madre tiene que conocer cantidad de dichos y frases hechas...

Aunque la cara de sorprendida no te la quite nadie. :P

Estefania Álvarez dijo...

jaja mas bien son las ganas de querer corregirla... Aunque mi hermana y yo siempre nos miramos como diciendo:

-Lo ha vuelto a hacer otra vez...

Y sí, desde pequeñita siempre me ha enseñado muchos dichos :) (oohh que tiempos)

Juancho dijo...

Personalmente soy un fan de dichos/diretes y citas.

:D