lunes, 20 de septiembre de 2010

La Tinta, el Tintero y... la Sal

¿Sabes? Por más que lo intento, por más que lucho contra ello, hay días en los que no puedo evitar recordar aquellas horas en las que todo nos daba igual.

Recuerdo cuando el Sol arañaba sus últimos instantes, rozando la piel de tu cuerpo ahora convertido en un recuerdo deshecho sobre la yema de mis dedos. Recuerdo las lágrimas sobre tardes con olor a café, en como arreglábamos el mundo en silencio, mientras la penumbra ocultaba nuestras miradas llenas de deseo.

Las despedidas, y en esos tres pasos hasta la salida que se hacían eternos y esos besos en tu portal que me sabían a la última cerveza que pides antes de que cerrara el bar. En las idas y venidas por tiendas en las que no teníamos nada que comprar pero jugábamos a ver quien aguantaba más.

Como te quedabas dormida mientras escribía historias sin principio ni final, en tu mirada triste cuando te decidías a leer alguna de mis confesiones prohibidas sobre el frío papel que no tiene dueño ni nombre pero que es esclavo de cada uno de mis lamentos y deseos. Mientras mis ojos se preguntaban si en verdad, las palabras que escribía sin pensar resultaban tan vacías de alegría o llenas de una melancolía que no se quería marchar.

Ahora me resta seguir adelante con esos sueños que se pierden en el horizonte. Alentado por esta imaginación que sólo entiende de aventuras, de combates, de leyendas, de casas encantadas... De fantasmas, como el tuyo, que me atormentan cada vez que cruzamos una mirada y con tus pupilas lamentas que tampoco me quieres olvidar.

6 comentarios:

Te susurraré... dijo...

Hay recuerdos que siempre nos asaltan y que siempre van a seguir doliendo, así es la vida.
Besos

Juancho dijo...

Y para colmo, algunos se empeñan en recordarte que aún siguen ahí cuando menos te lo esperas.

Besos!

Estefania Álvarez dijo...

Qué bonito... Y triste.

La vida es una caja de recuerdos.

Juancho dijo...

Un caja que nunca termina de llenarse. ;D

Lo triste resulta en ocasiones bonito. Y lo bonito, triste. Curioso, ¿no?

Poète dijo...

me encanta la melancolía que desprende el texto..., más que tristeza... (:

Juancho dijo...

Muchas gracias!!!

Pienso que la melancolía es un sentimiento más dulce que la tristeza... Y a veces, aún más que la propia felicidad. Pero sólo a veces, ¿eh? ;D