domingo, 13 de mayo de 2012

La Tinta, el Tintero y... el Fervor

Intento escribir algo con coherencia, de verdad. El trabajo se me acumula y al terminar de escribir os juro que lo tiraría a la basura. Sin pensármelo dos veces.

A lo mejor es el calor, tantas historias pendientes, seguir con esa idea fija en la mente o, tal vez, esa imagen tuya que se niega a salir de mi retina.

Lamento no poder seguir el ritmo. Las ideas se evaporan incluso antes de romper el cascarón y las pocas que logro atrapar se convierten en polvo y son arrastradas por el viento. Son esas temporadas en las que no me importaría tumbarme en el césped y ver las carreras de nubes mientras quemo el tiempo del mismo modo que los cigarrillos se consumen entre mis dedos.

Sin embargo, el fuego que llevo dentro me empuja a no perder el tiempo. Esta vez no daré rienda suelta a mi temperamento. Tengo otros planes, entre los que no incluyo quedarme quieto. Lo que necesito es centrarme, mantener mi atención sobre un punto y tirar del hilo hasta donde me lleve. Paso a paso, respirando con libertad.

Y si la claridad no me ayuda a escribir historias frías y oscuras, entonces estudiaré otros caminos, abriré otras puertas o rebuscaré en esos cajones que durante tanto tiempo tenía olvidados.

2 comentarios:

Te susurraré... dijo...

Me apetece el plan.
Tumbados viendo carreras de nubes.
Me apunto.

Juan Manuel Redondo dijo...

Hecho.

La única condición es no parar de hablar.