martes, 1 de mayo de 2012

La Tinta, el Tintero y... la Vía.

Buf, y sobre que escribo yo ahora.

Mantengo mi tónica y dejo vía libre a las noticias de actualidad. Esas que nos dicen que es necesario, es bueno vivir con miedo. Abandonarnos en manos de nuestros salvadores y aguardar a que los problemas se resuelvan por obra y gracia de...

En fin, no quiero enrollarme más con este tema. Ya se han escrito muchas páginas al respecto.

¿Un café? Eso está hecho.

¿Sobre que quieres hablar? A mi me da lo mismo, la verdad. Casi prefiero mirar por mi ventana el verde campo enmarcado con edificios de hormigón y metal. No es perfecto pero tampoco le puedes pedir más. Suficiente tengo ya con perderme en laberintos construidos por mi mismo.

Me gusta ver el tiempo pasar. Como se forman olas en la hierba con el frío azotando tras los cristales o meterme debajo de la manta, acurrucarme en el sofá y oler a pan tostado justo después de desayunar.

¿De política? Mira que me gusta, pero estoy saturado. La confusión ha sustituido a la incredulidad, y esta dejará paso a la insensatez, pero qué te voy a contar.

El resto lo dejo para la posteridad, para esas tardes que nunca más vendrán. De cuando escribía sobre mil historias escogidas al azar. Ahora es tiempo de ser un poco más serio y relatar historias de cuando era pequeño. Aventuras que nadie creerá. Cerrar los ojos y dejarte llevar.

Porque, aunque te parezca mentira, soy todo lo bueno y todo lo malo de un niño que no ha crecido y que ya nunca lo hará.

2 comentarios:

Te susurraré... dijo...

Me encanta ese niño. ¿compartes conmigo esa tostada?

Juan Manuel Redondo dijo...

¡Claro!

Una tostada compartida siempre sabe mejor. Y luego, al sofá a ver como el Sol trepa por el cielo. :)

¡Un beso!