miércoles, 6 de junio de 2012

La Tinta, el Tintero y... el Casquillo

Vaya, tengo la sensación de que todo el mundo posee una excusa perfecta para no continuar. Mirando esas lucecitas de colores que no paran de brillar con divertidos colores. Resulta desesperante, que mientras dura el día a día, no pares de escuchar teorías absurdas y pensamientos que se empeñan en llegar a callejones sin salida.

Me encuentro apático. El trabajo se ha convertido en un sin sentido que dura ocho horas y media de lunes a viernes. Si tan sólo nos parásemos a pensar un poco en algo que no fuera el pan y el circo se podría conseguir mucho más de lo que tenemos entre las manos. Algunos lo llaman pensamiento crítico, otros pensamiento sin más.

Discusiones, más discusiones y trabajar sin más objetivo que pisar a los demás. Magnífico, ¿en qué momento me deje engañar? O a lo mejor no fue un engaño, si no yo el que busco mirar más allá.

Al tocar retirada, un tren aguarda y toca regresar a casa con la conciencia vacía, adornada con alguna que otra telaraña. Al menos me encargo de rellenar devorando cientos y cientos de páginas que relatan historias que nadie sobre la tierra vivirá.

Del resto, mejor ni hablar. Agarrándome a clavos ardiendo porque no tengo otras ocurrencias que pensar que eso de darte a conocer funciona en el MundoReal™. Siendo sincero, soy un bicho raro que nunca ha aprendido a volar. Ahora bien, eso no es motivo para dar un paso hacia atrás. Retroceder no es la opción, y mucho menos lamentarse por lo que pudo haber sido y ya nunca pasará.

¿Qué queréis que os diga? Es uno de esos días en los que la sonrisa se cae de los labios cuando uno se agacha para atarse los zapatos. Si la encuentras, hazme un favor y rómpela en mil pedazos. Esa ya no me sirve porque me estoy fabricando otra con retales de noches sin luna y reflejos del olor de la lluvia.

2 comentarios:

Te susurraré... dijo...

Yo creo que sí sabes volar.
Lo que pasa es que vuelas con otras reglas, con otro estilo.
Eso no es malo.
Al contrario, te hace especial.
Besos

Juan Manuel Redondo dijo...

Supongo que tienes razón.

La curiosidad me lleva a intentar ver más allá de todo lo que nos rodea.

¡Un beso!