lunes, 18 de junio de 2012

La Tinta, el Tintero y... la Anilla

Al final, la burbuja explotó. Como tantas otras, sin pena ni gloria.

Dejando un sabor agridulce a victoria y derrota.

Mis sueños suelen acabar así, en una explosión multicolor que lo salpica todo con restos de sonrisas y noches mal dormidas.

Me siento como una pequeña mosca que ayuda a la araña a tejer la red mis propias penas en la que, tarde o temprano, caerá presa.

Las lágrimas hace tiempo que dejaron paso a gotas de fango demasiado espesas como para llegar a mis labios.

Otro día más, el Sol se pone y a mi ya no me quedan más ilusiones por arrancar y mantener la llama de las esperanzas que una vez llevaron su nombre.

2 comentarios:

Te susurraré... dijo...

No vaya a ser que el fango de los ojos no te deje ver el sol.

Juan Manuel Redondo dijo...

Lo más probable. Aunque para lo que hay que ver últimamente... :P

¡Un beso!