domingo, 25 de mayo de 2008

La Tinta, el Tintero y... el Ángulo

Creo que acabo de perder mi identidad, aunque sinceramente nunca he tenido ninguna. Ahora mismo estoy observando la lluvia desde la ventana de mi habitación. Y me siento raro, vale, me siento en una silla pero hoy, no me encuentro donde se supone que debería de estar.

Vamos a repasar mentalmente lo que ha sucedido estos últimos días. Mmmm nada, no he salvado el mundo, nadie me ha salvado a mí, y no he hecho nada que pueda ser digno de mención. Bueno sí, últimamente me cruzo, cuando voy a tomarme un café a eso de las once de la mañana, con una chica que me cada vez me llama mucho la atención.

No la conozco, ni sé como se llama, pero posee algo que cada vez que la veo me obliga a mirarla a los ojos - a los ojos ¿eh? -. Y es que tiene la cara más expresiva que he conocido nunca, y me asaltan las dudas. Me resulta... como describirlo, genuino, y mira que a mí me han dicho siempre que soy incapaz de ocultar mis sentimientos porque mi cara y mis ojos los reflejan al instante. Pero ella destila una fuerza inusual, y unas ganas de vivir que yo no poseo. O al menos no en ese sentido. Tal vez se ha apoderado de mí el cinismo amargo al ver tantísimas veces frustrados mis propios planes, y cada vez que me encuentro con alguien así, desearía poder preguntarle ¿Qué es lo que ves en la vida que yo soy incapaz de ver? ¿Acaso tu vida esta completa? ¿No te asaltan las dudas y la desesperación? ¿O acaso es una mera fachada para evitar convertirte en el blanco de la piedad ajena? ¿Cual fue mi error para no tener una vitalidad semejante?

Pero no todo ha de ser malo, mi cámara de fotos vuelve a funcionar... y tal vez, sólo tal vez, si saco fuerzas de la nada, volveré a plantearme el recorrer esta ciudad impía, y hacer de ella mi modelo particular.

En cualquier caso, espero volver a encontrarme a esa chica y muchas más gente como ella, a ver si consigo descifrar el secreto de la vitalidad perdida, y se me pega algo, que falta me hace.

PS: Cierto, muchos os preguntaréis por qué he dejado de lado esa vena romántica, creo que la primavera me afecta al contrario que al resto de la gente. Mientras en unos florecen los amoríos y todo es bello y maravilloso... a mi me pican los ojos, y no precisamente de felicidad.

6 comentarios:

Penélope dijo...

Piensas, ese es el error, piensas demasiado.
Deberían haberte obsequiado con una mente como la mía, capaz de disociar con una facilidad inquietante.
Ese es el secreto, reirte. De todo.

liv dijo...

El cambio rotativo de las estaciones no tiene que influir en uno.. bueno a veces si... y eso que la primavera la sangre altera jaja yo me cago en la puta primavera. Cambiaría entonces el refran: la primavera si no te jode, te hará maas fuerte... yo creo que estoy hecha de hierro que le voy a hacer :P

Estoy con la amiga.. riente anda..

besos

Juancho dijo...

Penélope, supongo que mi gran error consiste en tener un cerebro 'torcido y en espiral'. Lo que debería ser importante no lo es, y viceversa...

Por cierto, me encanta reir.

Un beso. :)

Liv, entonces habrá que cagarse en todo y a ver que pasa. ;D Jejejeje

Un beso. :)

Ika dijo...

Yo muchas veces he tenido esa sensación, como todo el mundo saborea cosas y parece que yo no me entero.
Pero como otras veces pasa justo al reves, supongo que se compensa.

* Sine die * dijo...

La primavera tiene muchos efectos secundarios, Juancho, a algunos nos vuelve introspectivos, como si toda esa luz ambiental tuviera un reflejo remarcado dentro de nosotros..

Si te fotografiaras por dentro.....dime, qué imagenes crees que captarías?

No pierdas la ilusión por cada latido, cada gota de vida es una oportunidad para ver, para palpar, para sentir...

Un besito

Juancho dijo...

Ika, hombre sería un poco extraño que siempre nos sintieramos igual ¿no? Unas veces estaremos mejor y otras peor, eso es inevitable. ;)

Un beso. :)

Sine Die, la primavera me congestiona jejeje. Y ahora que puedo... veamos que saco si me fotografío a mí mismo. ;D

Un beso. :)