sábado, 24 de marzo de 2012

La Tinta, el Tintero y... el Mando

¿Alguna vez habéis practicado caída libre? Esa sensación de vacío bajo los pies. Ves como todo se precipita hacía ti y no puedes hacer nada por evitarlo.

Así me siento. El suelo ha desparecido o me lo han robado y caigo en completa libertad sin poder parar. Lo único que puedo hacer es ver como el suelo se acerca más y más rápido. Cuando me sucede esto no tengo ni idea sobre como tengo que reaccionar.

A lo mejor es el trabajo que ya no me llena ni me motiva. O el móvil que suena de higos a brevas. O incluso el cambio a mejor que me espera a la vuelta de la esquina – o eso reza la última entrevista. No tengo ni la menor idea.

Lo peor de todo, desde mi punto de vista, es que tengo pendientes un montón de ideas a medio escribir. Estoy pasando esa maldita fase en la que deseo escribir y no puedo. Mi mente amasa las ideas en un par de proyectos pequeños. Un par de relatos, uno que debo a dos amigas y otro que dejé aparcado mucho tiempo. Sin embargo, cuando me siento y enciendo el ordenador, las ideas huyen aterrorizadas. Lo poco que escribo no me convence en absoluto.

Tengo la horrible sensación de estar gritándole al desierto, – ¿Hola? ¿Hay alguien ahí? – En fin, no sé ni para que me molesto.

El cansancio, el aburrimiento de ver como desperdicio las horas del día consiguen que no esté en mi mejor momento. Me comporto como un autómata lleno de ira. Observo, impotente, como se cierran todas esas puertas en las que está escrito la palabra “Salida”.

Ni tan siquiera busco entre las miradas. Sigo mi camino con una idea fija: llegar a mi casa y ver como el mundo arde por los cuatro costados.

Hasta tal punto he llegado que quiero adoptar un gato.

2 comentarios:

Treinta y Tantos dijo...

los momentos asi de vacios, pasan!!! a veces duran mas de lo deseado pero pasan. por eso sin vivir engañado, no debemos dejar de tener ilusion, por mejorar, por avanzar, continuar con la esperanza que el mal rato pasara pronto!!
eso te deseo!! animo!! y estoy segura que tus relatos saldran solos de tus dedos en cuanto dejes de obligarlos

aaah una cosa!! no te compres un gaaaatooooo!!! tienen mucho pelo!! jejejejeje

Juan Manuel Redondo dijo...

Muchas gracias por los ánimos!

A ver si es verdad y esta temporada pasa rápido =D

Supongo que lo único y más difícil es seguir adelante y trabajar para encontrar una motivación y no perder el tiempo en tonterías :P

Lo del gato aún está en el aire. Aunque al menos me haría compañía :)

¡Un beso!