viernes, 25 de julio de 2008

La Tinta, el Tintero y... la Nieve

Cuál es el precio a pagar, que pedazo de alma estaremos dispuestos a regalar felizmente. ¿Alguna vez nos lo hemos preguntado? Yo no, simplemente porque soy de las personas que adoran las sorpresas - inclusos las malas - y puede ser que cuando llegue el momento de abrir la maldita carta, que la sociedad te envió hace tiempo, me alegre saber que la deuda que mantengo o ya la pagué hace tiempo o me meterá tal hostia que no levante cabeza en lo que me queda de vida.

Me da absolutamente igual, hace algún tiempo comprendí que no importa una mierda nada de lo que hagas, nada de lo que digas o nada de lo que pienses. Con un poco de suerte encontrarás a esa media naranja con la que compartir sueños vacíos, ilusiones rotas y noches de sexo – y cruza los dedos para que las disfrutes algo más que dos veces por semana -. Ahora mismo me encuentro bien conmigo mismo y con todos esos pequeños vicios que sé de sobra que me están matando poco a poco. Mi corazón vuelve a sonreír por unos labios que casi ni conozco y que me presentaron durante la fiesta de cumpleaños de la novia de un amigo, sigo sin trabajo y las luchas intestinas con mis queridos progenitores aumentan cada día que pasa.

Aún con todo, disfruto de todos los subproductos que esta sociedad me ofrece, embotellados, plastificados, con un estudio de mercado previo y por supuesto sin conservantes ni colorantes, faltaría más. Mis sueños se reducen a mínimo indivisible, tampoco quiero mucho más, no me apetece ser el rey de ninguna jodida multinacional, ni ver como mi patética existencia de desvanece entre reuniones, viajes para lamerle el culo al cliente de turno, ni comprarme el último coche deportivo que por supuesto no disfrutaré porque no tengo tiempo ni para mear tranquilo.

Pero la vida, como suelen decir, está llena de sorpresas - y ya he dicho que me encantan - con lo que no sé lo que me puede estar aguardando detrás de la siguiente esquina, el siguiente trabajo o la siguiente borrachera. Puede que acabe como todos esos personajes de los que he estado renegando toda mi vida, sentado en un despacho mientras mi mujer se cepilla a su entrenador y yo hago lo mismo con la nueva secretaria que apenas llega a la veintena o puede que sin quererlo disfrute de un trabajo con el cual sacar a mi familia - o no - adelante, continúe con mis sueños, enseñe lo poco que aprendí a mis hijos sobre esta gran mascarada, que todos insistimos en llamar vida - o no -, puede que convierta en el viejo del cuento, eterno soñador, y al final de mis días algún curioso me encuentre tendido en la cama sin más compañía que mis libros y mis películas.

De momento - y como siempre -, no me paro a pensarlo, si lo hiciera lo más seguro que la angustia por ver como mi futuro es un horizonte bastante difuminado acabaría conmigo y automáticamente comenzaría una loca carrera por buscar curro, por buscar una novia estable, por comprarme un puto dvd y por pensar en el color de la habitación para el nuevo miembro de la familia - pasando o no por la vicaría o el juzgado primero -. Como nunca he sido bueno en las competiciones creo que me voy a quedar aquí, viendo como los demás se matan por ser el primero, por ser el último o por no quedar en ridículo delante de un público indiferente. Cuando todo termine puede que sea el momento de abrir esa maldita carta y ver que es lo que me perdí por tomar la decisión de no participar en esa competición sin sentido, ¿será bueno? ¿Será malo? No me importa, nunca me ha importado, incluso si estoy de humor colocaré mi cámara en automático y me sacaré unas cuantas fotos para luego reírme a base de bien de la caras que puse al leer todo lo que le debía, todo lo que me perdí y todo lo que gané.

Pero mientras esto ocurre, voy a seguir disfrutando de mis simuladores de vuelo - que los adoro, por cierto -, de mis risas en el gimnasio con los compañeros de Aikido - los sudores van incluidos en el paquete -, de mis amigos con sus aventuras y desventuras, de mis libros, de mis risas - y también de las tuyas -, de mis ganas de meterte mano mientras preparamos la cena, de tus lágrimas - y también de las mías -, con mis ganas de sacarle fotos a todo lo que se menea - tú incluida - y en definitiva, de todas esas tonterías que consiguen que por un momento me olvide de esa maldita carta que todavía espera en la mesilla de la entrada.

10 comentarios:

Paisanito. dijo...

hey juancho...

paso a saludarte....

que tengas una buena semana

abrazo!

Anónimo dijo...

¿Sabes? no está tan mal aunque a ti te parezca que sí.

Leí una vez algo que decía así: "Los sueños que tuve nunca se cumplieron pero aún así me siento satisfecho por haberlos tenido".

Hay personas que no tienen ni sueños. Créeme.


S.

Juancho dijo...

Me alegro de verte por aquí, Paisanito. Siempre serás bienvenido. :D

Espero que también pases una buena semana.

Un abrazo.

Supongo que mientras siga teniendo sueños no me irá tan mal ¿no? A lo mejor el día que deje de tenerlos será cuando me tenga que preocupar...

Un besazo, S.

Anónimo dijo...

No abras la carta... no entres de nuevo en una vorágine de la que quizá no puedas salir de nuevo. Disfruta de ese tiempo que ahora sólo te pertenece a tí... por una vez parece no se anula el tiempo con el paso del reloj, ¿verdad? Por una vez parece que el tiempo no pasa, si no que viene a verte. Disfruta esa sensación que todos nos merecemos en algún momento.
Un abrazo.

CalidaSirena dijo...

Lo mejor de todo amigo, es sentirse bien uno consigo mismo, lo demás ya vendrá rodado...
Nunca te des por vencido en la lucha, y siempre sonríete a tí mismo..
Besos y abrazos tiernos

Juancho dijo...

La carta se quedará donde esta una buena temporada, no te creas. Que por el momento, el tiempo es mío y de nadie más.

Un abrazo, y bienvenido a la Tinta y el Tintero, Anónimo.

Sí, pero a veces cuesta un tanto sentirse bien con uno mismo, por la presión y ese tipo de moscardones que no le dejan a uno en paz. :P

Un besazo, Cálida Sirena.

Paisanito. dijo...

jejejeje...

no se, juancho. Los sueños para mì siempre son una pequeña porciòn de lo que uno quiere que se haga realidad.
En una època muy lejana y por lo que escribo, todos hubieran pensado que soy homosexual...y gracias a mis sueños, descubrì que lo de homosexual es un morbo que tengo, pero que en realidad me atraen las mujeres...

en fin, los sueños son tan complejos...pero sì, cuando ya no estèn mas, ahì si preocupate y mucho...porque ya no habrà mas realidad por vivir.

jejeje. hoy toy muy filosofico!.

Un buen abrazo, amigo

y disfruta el lunes!.

Juancho dijo...

Lo realmente bonito de los sueños es desenredarlos poco a poco y descubrir que esconden al final. Supongo que cada uno posee sus propios sueños ocultos y sus propios miedos, simplemente tenemos que buscar el momento y la persona para susurrarselos al oído.

Un abrazo muy grande, Paisanito. :)

Sara M. dijo...

Me recuerda una historia en la que me vi involucrada hace algunos años ya.
Sigue disfrutando al segundo todo lo que hagas y sigue soñando, qué coño!

Un besazo!!

Juancho dijo...

Pues espero que acabara bien tu historia, aunque pensandolo bien... ¿qué otra cosa me queda sino disfrutar de mis sueños?

Un besazo, Sara M.