miércoles, 20 de mayo de 2009

La TInta, el Tintero y... la Ráfaga

Esta vez son mis pies los que se niegan a correr, se han dado cuenta que los perros que nos persiguen tampoco es que tengan demasiadas ganas de morder. No es que deba quejarme, por primera vez las arenas del tiempo han dejado de caer; rodando por el suelo para deleitarse con la visión de mi propio desespero.

Si he de ser sincero, ando algo cansado de perseguir quimeras únicamente con mis propias manos, corriendo sin rumbo fijo. Jugando a cambiar el amanecer de lugar. A la mierda, que mal miento, me encanta perseguir sombras al caer la noche y ni siquiera percatarme que pasas a mi lado.

El siguiente cigarrillo que me encienda se lo dedicaré a todos esos bastardos que una vez me señalaron, me tacharon e intentaron hundirme, pensando que estaba acabado. Siete días noches con sus lunas me han saludado con un sólo dedo de sus manos, pienso que no todo puede ser tan malo, a lo mejor me estampo contra alguna sorpresa, desagradable o no. Aunque ahora mismo poco me importa, primero he de encontrar un par de objetos. El primero: mi sueño, por las noches termino contando todas las cicatrices que mi alma esconde tras nubes de simpatía y sonrisas de papel charol; y, la verdad, no puede ser nada bueno.

El segundo: el puñetero libro de instrucciones, que por más que aprieto botones y muevo resortes, al maldito programa de centrifugado parece que no quiere terminar jamás; creo que mi corazón, a parte de estar harto, se está mareando de tanto girar...

6 comentarios:

CalidaSirena dijo...

Ufff, veo que la tecnología de las lavadoras no es lo tuyo, jajaja..
Entiendo tu cansancio y entiendo que a veces las cosas nos superan pero ya sabes nunca hay que darse por vencido..
Un beso muy cálido dulce amigo..

Juancho dijo...

No, la verdad es que no. Se me da mucho mejor planchar jajajajaja :P

Si, a veces todo parece que se nos viene encima... veremos en qué acaba.

Un besito, Cálida Sirena.

bEa dijo...

La vida gira y gira... y sabes, yo ya estoy mareada.

Juancho dijo...

Sí, supongo que al final te cansas de todo... y un poco de todos.

Un beso, bEa. :)

Anónimo dijo...

Pues ya ves, yo leo esta entrada y no sé qué decir/comentar.
Y, creo, es la primera vez que me pasa. Que no tenga nada que decir, digo.

Es bueno, supongo.

MO.

P.D.: Yo paso de decicarle a bastardos de semejante calaña ni siquiera un pensamiento negativo.
El otro día escuché que el odio es un sentimiento tan fuerte que no se merece que se lo dediquemos a cualquier mindundi. Es cierto.

Juancho dijo...

A veces no se tienen ganas de decir absolutamente nada. Aunque también comentan que con el silencio se pueden decir muchas cosas... o no.

Un besazo, MO.

PS: Supongo que el odio, como cualquier otro sentimiento debe ser controlado o nos podría consumir.