miércoles, 18 de junio de 2008

La Tinta, el Tintero y... la Contraportada

Hoy he pasado miedo, más que ninguna otra vez en mi vida. No me ha quedado muy claro el por qué, tal vez ha sido un sentimiento de vacío absoluto, ¿alguna vez has permanecido de pie al borde de un precipicio? El viento parece querer empujarte, ¿verdad? Y cuando sopla furioso instintivamente das un paso hacia atrás, intentando evitar el fatídico destino: una caída corta y una parada en seco.

Pero las puertas del infierno se han abierto para mí, de forma dinámica, emprendedora y con ganas de crecer en nuestra empresa. ¿Hueles el miedo? Soy yo destilándolo puro al ciento por ciento, jugando con las palabras, mintiendo para parecer alguien que no soy, que no quiero ser. Y para colmo, vestido de traje, uno que me queda especialmente mal. Creo que si fuera metido dentro de un saco de patatas daría una imagen más corporativa de la que he llevado hoy.

¿Por qué la gente se empeña tanto en mentir? Algo tendrá de emocionante ver como caemos en sus trampas, en sus diseños, en sus campañas de marketing tan perfectamente elaboradas. No puedo evitar que la bilis me suba por la garganta cuando veo a todas esas personas, obligadas o no, en sus puestos de trabajo aferrándose a unos pobres ideales, a unos esquemas que les impiden cualquier tipo de pensamiento. De sobra sé que no todo el mundo piensa como yo y que muchos, por no decir una gran mayoría, son felices y se sienten completamente realizados dentro su trabajo; puesto que fuera de él no hay nada que les llame la atención. Pero aún así, siempre me he tenido la impresión de estar paseando por un zoo y puedo observar a través de grandes ventanales una vida que me es completamente extraña. Y por favor, no les dé de comer que luego los pobres se mal acostumbran. Algunos te sonríen, otros te miran con indiferencia y los menos con odio, como si el macho territorial quisiera marcar su terreno de caza. Saco mi cámara, capturo el momento y me voy a otra empresa. Esta foto me recordará lo que nunca voy a poder digerir bien.

La función ha terminado, apretones de manos, aplausos variados para el payaso – yo - de la pista central, un par de palmaditas en la espalda y cerramos la función con un: Mañana mismo te llamamos para firmar un precontrato, quiero a gente como tú dentro de nuestra gran empresa. La sonrisa que tengo debe de ser la más falsa del mundo, pero no creo que se esté dando cuenta. Ya da lo mismo, tomé la decisión mucho antes de representar mi papel en esta tragicomedia. Ahora les tocará luchar en mi terreno y según mis condiciones.

Aunque, ¿sabes lo que me gustaría realmente? Salir corriendo, todo lo rápido que pueda, llegar a tu portal, saludar a la anciana del tercero - que no sé por qué pero siempre tiene una sonrisa de oreja a oreja, como si todos los chicos jóvenes que pasan a su lado fueran sus nietos. -, llamar a tu puerta y en cuanto me abras: ponerme de rodillas, agarrarte de la cintura y echarme a llorar. Y cuando tus dedos se paseen por mi pelo, subir por tu cuerpo y dejarme llevar... una noche más.

11 comentarios:

Anónimo dijo...

"... llamar a tu puerta y en cuanto me abras: ponerme de rodillas, agarrarte de la cintura y echarme a llorar"

Joder Juancho! qué pena...
¿No?


MO.

Juancho dijo...

Algunas veces, tal y como está el mundo ahora mismo... es para ponerse a llorar... pero si es sobre la tripa de alguien a quien amas... pues mejor que mejor. ;)

Un beso.

CalidaSirena dijo...

Muchas veces he sentido la necesidad de salir corriendo de esa manera...y refugiarme en brazos de quien más quiero. A algunas personas parece que el mundo nos devore, y hay que sacar fuerzas de flaqueza para no desfallecer y aguantar el tipo para no salir corriendo...
No sabes, como te entiendo..
Besos y abrazos enormes y cálidos

Sara M. dijo...

Que el mundo sea una mierda no quiere decir que uno lo sea, aunque forme parte de él.

Un besazo

Juancho dijo...

Pues sí, Calida Sirena, y más cuando todos mis planes iniciales - ahora que tenía tiempo - para poder centrarme en lo que me gusta se han ido al carajo...

Un beso

Sara M, bueno no es que sea una mierda pero muchas veces no tenemos el control de lo que hacemos... y eso es algo que me desespera un poco.

Un beso

Nobel prize blogger dijo...

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NPB-Team

Juancho dijo...

Bienvenido a la Tinta y el Tintero, Nobel Prize Blogger... vaya, ¿en tal alta consideración me teneis?. Agradezco de corazón el premio y el reconocimiento que me dás. :)

Un abrazo.

PS: No veo ningún banner en tu blog. :S

Fragmentos de Luna dijo...

me quedo callada leyendote, me identifico tanto con tu escrito

gracias juancho

Juancho dijo...

Me alegra mucho verte de vuelta, Fragmentos de Luna. Pero no te quedes callada... grita lo que le tengas que gritar a todo el mundo. ;)

Un beso

LAMENDALERENDA dijo...

A veces hacemos cosas que nos llenan, que nos satisfacen, pero es tan grande el esfuerzo para lograrlo que acabamos derrotados y deseando caer en brazos que nos quieren, ¿verdad? Yo me he sentido así hace un par de días.

Juancho dijo...

Bienvenida a La Tinta y el Tintero, Lamendalerenda.

Es realmente desesperante cuando te pasa eso, al menos siempre te quedan los brazos que te aman... ;D

Un beso.